El sábado fue el último día de nuestro viaje por Oaxaca. Antes de tomar la carretera para regresar al D.F., hicimos tres paradas en unos conventos.
El primer convento que visitamos fue el de Yanhuitlán. Este ex-convento funciona como museo. En el exterior no tiene elementos decorativos, se observan: el arco rebajado de la porfería, los vanos de puertas, las ventanas rectangulares y los muros de piedra. Entramos a ver el convento, y después nos fuimos hacia el convento siguiente que era el de Teposcolula.

El convento de Teposcolula, está ubicada al lado sur del templo. En primer término se encuentra el portal de peregrinos, de planta cuadrada, abierta al frente por dos arcos de medio punto, con detalles florales. A la derecha del portal se accede a la capilla de Santa Gertrudis. El claustro es de dos niveles. El patio abierto está rodedo por corredores, con cuatro arcos por lado.

Al salir del convento de Teposcolula, nos dirigimos al de Coixtlahuaca. De este sólo quedan ruinas, sin embargo, aún se puede ver dos aljibes que sirvieron para recoger el agua caída de las azoteas. 
Al terminar de visitar el convento de Coixtlahuaca, nos fuímos hacia los camiones, donde nos dieron el lunch y nos fuímos de regreso al D. F.
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